La alegría que tuve a ingresar por primera vez a la San Marcos, después de no poder haber ingresado a otra universidad, es indescriptible. Esperar los resultados en la noche del día del examen, buscar mi nombre y ver que sí has ingresado es lo mejor que te haya pasado, ver a mis padres llorar de emoción, me hizo ver que cumplí con el primer objetivo de muchos que me van a venir. Solo me queda esforzar y darles mas alegrías a mi familia y amigos cercanos.

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